Hoy, 2 de septiembre, Ceuta celebra el Día de su Ciudad Autónoma. Una jornada para mirar con orgullo su historia, su identidad y esa forma tan suya de ser encuentro entre dos orillas.
Este año, sin embargo, la celebración tiene un sabor distinto.
Las últimas semanas han sido especialmente difíciles para la ciudad. Lo que desde lejos muchas veces aparece reducido a cifras o titulares allí tiene nombres, familias y preocupaciones compartidas. Hay vecinos que viven con incertidumbre, personas que trabajan sin descanso para sostener la convivencia y miles de hombres, mujeres y niños que también atraviesan situaciones de enorme vulnerabilidad.
Por eso hoy queremos mirar a Ceuta como lo hace una hermandad: con cercanía.
Desde la Hermandad de la Vera Cruz de Sevilla enviamos un abrazo fraterno a nuestros hermanos de la Vera Cruz de Ceuta y, con ellos, a toda la Iglesia ceutí y a todos los ceutíes. Hoy nuestra oración está especialmente con vosotros.
El Evangelio nos enseña que el sufrimiento nunca debería dejarnos indiferentes. El papa Francisco recordaba en “Fratelli tutti” que todos estamos llamados a reconocernos como hermanos, y “Dignitas infinita” vuelve a insistir en algo tan sencillo como decisivo: la dignidad de cada persona no depende de su origen, de su situación o de la orilla desde la que llegue.
En esa misma línea se ha expresado también el papa León XIV, invitando a que una realidad tan dolorosa como la que vive Ceuta sea afrontada con serenidad, diálogo y justicia, sin perder nunca de vista el respeto debido a toda vida humana.
Hoy queremos unir nuestra oración a la de la Iglesia de Ceuta.
Pedimos al Señor que fortalezca a quienes sirven cada día a esa ciudad —desde tantos ámbitos distintos— y que conceda consuelo a quienes viven la incertidumbre, el miedo o la pérdida.
Que el Santo Cristo de la Vera Cruz y María Santísima de las Tristezas acompañen especialmente a nuestros hermanos de Ceuta. Que les sostengan en la fe, les concedan paz en estos momentos y mantengan viva la esperanza.
