TRÍPTICO DE LA CRUZ
Raíz del mundo
En la raíz del mundo está la Cruz
sosteniendo los hilos de la vida.
La Historia ya es materia bendecida,
el verbo se hizo carne y ahora hay luz.
Cómo español, y más como andaluz,
quiero con flores ver la Cruz vestida;
la muerte en vida nueva convertida,
el mundo visto como al contraluz.
En esta Cruz yo veo mi futuro,
toda sabiduría y toda ciencia,
aunque estoy, tantas veces, inseguro.
Dentro del pecho llevo una querencia
de atarme aquí como la hiedra al muro
pero me pierde el mundo y mi inconsciencia.
Toda mi vida
Toda mi vida pende del madero
como un muestrario de vergüenza ajena:
mis peores pecados, la condena
a este yo vanidoso y traicionero,
lo que hay en mí de sucio, de insincero,
todo lo que al Señor le causa pena,
el mal, que viene raudo por mi vena
y por la arteria sale, y que tolero.
Es un catálogo que Dios exhibe
y clava en esta Cruz para que el mundo
contemple mi miseria aquí colgada;
y que vean también cómo revive
mi corazón, de este morir profundo,
y que toda la culpa queda en nada.
Me esconderé de ti
Se acaba la Cuaresma, y no me entero.
Llegará como siempre el Viernes Santo
a derramar tu Gracia y, entre tanto,
perdido estoy por bosques que no quiero.
Pondrás, mi Redentor, tu cuerpo entero,
como un pañuelo que se empapa en llanto
y yo pondré poemas como un manto
y encima creeré que soy sincero.
Los latigazos del romano altivo
sonarán muy lejanos, y yo, mientras,
haciendo versos y pensando en ventas.
Me esconderé de Ti mientras escribo,
mientras me buscas Tú, mientras me encuentras
en tu callada Cruz, en tu Amor vivo.
Autor: José Ángel Abuja Beades | Ganador de la LIII Edición de los Juegos Florales
