Restaurado el escalón de entrada al sepulcro de Fray Sebastián de Jesús Sillero

El Cabildo Catedral ha procedido en las jornadas previas a la Semana Santa, a la restauración del escalón de entrada al sepulcro del venerable Fray Sebastián de Jesús Sillero dentro del plan de conservación y mantenimiento permanente de la Santa Iglesia Catedral de Sevilla. 

Los profesionales de la Seo Hispalense, dirigidos por la restauradora de Bienes Muebles de la Catedral, Ana Isabel Gamero, han procedido a la limpieza y reintegración cromática del texto que aparece rebajado en el mármol de los escalones de accedo al coro de la SEO Hispalense. 

La cita dedicada al venerable fraile lego contiene la frase «HINC ADITIUS ADEST AD OSSA V.S.D.F. SEBASTIANI A JESU«. 

Para su mejor localización, el Cabildo Catedral ha colocado un cartel indicativo de la presencia de la tumba de Fray Sebastián de Jesús Sillero. 

Adjuntamos fotografías del proceso y el resultado final en las líneas inferiores.

Sebastián de Jesús, O.F.M. (Montalbán de Córdoba, 22 de enero de 1665 – Sevilla, 15 de octubre de 1743) fue un franciscano español, cuya reputación de santidad llevó a Carlos III de España a solicitar su beatificación. El proceso permaneció inconcluso muchos años y, a la muerte del rey, principal valedor de su beatificación, el proceso se canceló.

De familia campesina pobre y piadosa, Sebastián Sillero Pérez (que era el nombre secular de Fray Sebastián de Jesús) aprendió por su propia cuenta a leer y escribir antes de quedar huérfano de padre. Se trasladó, por invitación de un tío, a Écija, donde aprendió los rudimentos de la pintura; a los 16 años ingresó como aprendiz de hilandero de seda, oficio que ejerció durante 5 años hasta que el 19 de enero de 1686 ingresó como novicio al convento de franciscanos de Écija.

 

Un año más tarde tomó las órdenes mayores; puesto a cargo de la recolección de limosna —al ser la de Francisco de Asís una orden mendicante—, cobró rápidamente fama de santidad por sus hábitos humildes y discretos. Era un habilidoso orfebre, y a los crucifijos que acostumbraba entregar a los benefactores se les adjudicaron poderes milagrosos. La preocupación de sus superiores los llevó a destinarlo sucesivamente a Lepe, Ronda y Sanlúcar de Barrameda antes de enviarlo a Sevilla.

Durante la residencia en Sevilla de la corte de Carlos III, aún infante, éste conoció al afamado clérigo, y quedó impresionado por la humildad del mismo. El 2 de octubre de 1743 Sebastián enfermó gravemente, y murió 13 días más tarde. En el lecho de muerte recibió la visita de numerosos fieles y de varios pintores, que lo retrataron. La aflicción popular durante su entierro, en la misma iglesia de la Veracruz, fue grande. Por real orden de 1771 se inició el proceso de beatificación, en el que testificaron 53 personas, el cual quedaría finalmente inconcluso. 

Si desean conocer más datos sobre la vida y obra de Fray Sebastián de Jesús Sillero, la hermandad tiene a su disposición el libro «El Padre Pío Español» de José María Zavala, el cual puede adquirirse en la Casa Hermandad en horario de secretaría al precio de 20 euros. 

Paz y bien