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Reflexiones al Rosario de María Santísima de las Tristezas 2021. Por Francisco Berjano Arenado.

Hemos tenido la oportunidad de vivir un Rosario con las Tristezas de María Santísima camino del Convento de Santa Rosalía para que nuestras hermanas, las Reverendas Capuchinas, pudieran también rezarle y venerarla.

Y se ha hecho a nuestra manera, de forma natural y sencilla, y con nosotros – con la hermandad – cuantas personas quisieron estar presentes, sintiéndose también acompañados por nuestra Madre.

Ha sido un acto recogido y piadoso en el que participamos los hermanos que íbamos en el cortejo y quienes lo quisieron ver desde fuera, aunque, finalmente, mi percepción es la que todos estuvimos dentro.

Fue un Rosario, como nos dijo al inicio nuestro Director Espiritual, Don Carlos Coloma, propicio para anudar a él nuestras alegrías y plegarias y hacer partícipe de ellas a la Virgen de las Tristezas.

En la homilía de la Función que celebramos junto a nuestras Hermanas Capuchinas, el predicador, Don Pablo Guija, nos hizo ver cómo, en cualquier caso, no debíamos dejarnos llevar por lo meramente externo ni por lo emotivo, ni comportarnos como meros espectadores del acto celebrado, sino como unos hijos con su Madre – la que con ese “ahí tienes a Tu hijo”, nos fue dada por El Señor al pie de la Cruz – conmovidos con Ella y junto a Ella.

A la luz de las Escrituras, también nos habló de “integridad”, de cómo debemos vivir nuestra fe con coherencia, es decir, amando a Dios y al prójimo; de “sabiduría”, que es la que viene de lo Alto, fruto de la cual son la paz, la misericordia y la sinceridad, la que llevó a María a decir sí, a confiar en Él. Nos habló, igualmente, de “servicio”, tomando conciencia de que amar al prójimo – otra vez el prójimo – y servirlo es una prioridad, pues no somos meros espectadores sino hermanos. Por fin, también hizo referencia Don Pablo a la “Confianza” que ha de tenerse en que Jesús sostiene nuestra vida, como sostuvo la de la Virgen desde su “fiat” inicial en el Anuncio del Ángel; una Virgen que tiene motivos para seguir triste porque tristes y sufrientes siguen estando muchos de sus hijos, una Virgen a la que debemos acompañar en sus Tristezas para identificarnos con nuestros hermanos que sufren.

Concluyó su predicación haciéndonos ver, que si somos creyentes, la mejor manera – creo que la única – de mostrar nuestra fe es practicar el amor con los demás; esa será también la forma ideal de responder al Señor diciendo “Madre aquí tienes a tu hijo”.

Francisco Berjano Arenado
19 de septiembre de 2021