Presentados los nuevos respiraderos y faldones del palio de María Santísima de las Tristezas

La Hermandad de la Vera Cruz presentó en la noche de ayer los nuevos respiraderos y faldones del paso de palio de María Santísima de las Tristezas. El acto tuvo lugar tras el Cabildo General de Cuentas, celebrado en los Baños de la Reina Mora. Numerosos hermanos pueden ver con detalle el estreno de ambas piezas, orfebrería y textil, que suponen el gran estreno de la corporación para la próxima Estación de Penitencia. 

Los nuevos respiraderos han sido ejecutados en los talleres de Orfebrería Villarreal en metal plateado. Responden a un diseño sobrio, acorde con el espíritu de nuestra cofradía, basado en una moldura y paño corrido decorado con ornamentación vegetal, de clara inspiración clásica.

Por su parte, los nuevos faldones son de terciopelo negro lisos, a los que se le han incorporado los actuales broches de Artesanía Santa Bárbara, enriquecidos y adaptados por el Taller de Bordados de Charo Bernardino. Cuentan con un pequeño fleco de camaraña en la parte superior, a modo de remate, que le otorgan un clásico sello de identidad. 

La reforma de la orfebrería 2014-2024
Culminado el proceso reformador de las insignias y del paso de Cristo acometido durante el mandato de D. Francisco Berjano Arenado como hermano mayor, parecía oportuno hacer lo propio con el paso de palio.

En este sentido, era acuciante la sustitución de la candelería y los candelabros de cola por su deficiente estado de conservación, pero también era más que oportuno desde una perspectiva artística, junto con la sustitución de las jarras, lo que suponía avanzar decididamente en ese objetivo estético “romántico” y “crucero” que relatamos. En cualquier caso, ya se habían dado algunos pasos en este sentido reformando la distribución de la cera, modificando el exorno floral pero, sobre todo, imprimiendo en la Santísima Virgen el actual estilo de vestimenta, el cual podríamos definir como una interpretación contemporánea de los modelos clásicos sevillanos.

La reforma de la orfebrería del paso de palio se inició con el estreno de los primeros diez candeleros para la Semana Santa de 2014, ejecutados de nuevo por los talleres de Villarreal, siendo paulatinamente atendido este proyecto, tanda a tanda, por las juntas de oficiales siguientes -incluso durante los dos años de COVID- hasta completar la sustitución de estos enseres en la Cuaresma de 2022 (curiosamente, por suspenderse la Estación de Penitencia del año 2022 por motivos de la lluvia, no salieron a la calle hasta el Lunes Santo de 2023, lo que supuso, en la práctica, el estreno de la mayor parte de estas piezas, ejecutadas progresivamente entre el verano de 2019 y la primavera de 2022, si bien se utilizaron ya durante los cultos de diciembre de 2022).
En este contexto, se le solicitó también a Francisco Villarreal durante el año 2014 el diseño de unos nuevos respiraderos en metal plateado, siguiendo las pautas que venimos relatando, ofreciéndonos un primer boceto.

Pero ¿Qué motivaba dicha sustitución? Pues fundamentalmente lo que venimos defendiendo: Los respiraderos de Santa Bárbara, aun cuando nacieron con esa intención “romántica”, no terminaban de “encajar” con el espíritu de la cofradía en la opinión de muchos. A pesar de incorporar elementos del bordado inspirados en las bambalinas, no favorecían la lectura compositiva de las andas en su conjunto (interfiriendo en uno de los grandes valores de nuestro paso como son sus cuidadas proporciones, reconocido por muchos especialistas) generando una duplicidad de formas (bambalina y respiraderos) que le restaba aplomo a la composición en la parte inferior del paso.

Por otro lado, ni el tratamiento ornamental -que si luce magníficamente la saya del mismo taller realizada en 1988- ni el diseño estaban en consonancia con el objetivo marcado.

Por último, los respiraderos tenían algunos elementos manifiestamente mejorables que requerían una solución definitiva. Por eso, revertir la propuesta de 1998 con una solución clásica suponía una garantía de éxito en la búsqueda de nuestro objetivo. Esto no significa que la apuesta por la creación contemporánea y novedosa no tenga cabida en nuestras cofradías -véase el caso de nuestra imagen, por ejemplo-; lo que ocurre es que los pasos no son simples obras de arte individualizadas, sino que se constituyen como elementos unitarios puestos al servicio de su función y deben de responder, en primer lugar, a estos objetivos con los que, en el caso de incorporar nuevas ideas, a veces se acierta y a veces no. Como descargo diremos que, de haber contado con la financiación suficiente y la reflexión oportuna en fase de proyecto, los respiraderos de los Talleres de Santa Bárbara podrían haber sido los definitivos ya que la solvencia de estos profesionales en innegable.

Por otro lado, esta sustitución no hubiera sido posible si no fuera por la donación que de los nuevos han hecho nuestros hermanos Roberto Domínguez y Alicia Tahuil, permitiéndonos reconducir la idea romántica inicial.

Los nuevos respiraderos se configuran como una gran moldura que recorre todo el perímetro de las andas. Se dividen en tres secciones: la moldura superior, inspirada en el moldurón antiguo que, aunque se valoró, se optó finalmente por no aprovecharlo dado que exigía una restauración y condicionaba demasiado el diseño definitivo; el espacio central, completamente calado, y la moldura inferior.

La cuidada técnica de ejecución está inspirada, como el resto de los nuevos elementos, en los candeleros de la Hermandad entregados en depósito en 1911 y que quedaron en la Iglesia de San Alberto. Alternan el abultado con el cincelado, siendo un signo de identidad los espacios lisos que contrastan con los claroscuros de las zonas más elaboradas.

Para las maniguetas -y para evitar creaciones novedosas arriesgadas que podían resultar desafortunadas- se ha optado por seguir la línea de las actuales, con el remate zoomorfo como elemento principal y las proporciones acostumbradas. Los faldones vuelven a ser de terciopelo negro lisos, a los que se les ha incorporado, con leves modificaciones, los broches realizados por Artesanía Santa Barbara entre 1998-2008.

El pasado de estas piezas así como su confección ha corrido a cargo del Taller de Bordados de Charo Bernardino. Finalmente, los faldones cuentan con un pequeño fleco de camaraña en la parte superior, a modo de remate, que le otorgan un clásico sello de identidad. Hay que decir que, técnicamente, el proceso ha sido bastante laborioso por cuanto hay que añadir a todo el problema del discurso estético, la dificultad que entraña la salida de nuestro paso de palio cada Lunes Santo, habiendo tenido que recalcularse minuciosamente las dimensiones totales, hacer pruebas con los costaleros, ajustes en la parihuela o modificar la cogida de las maniguetas que deben de ser retirables.

También nos ha preocupado mucho la conservación de los respiraderos a futuro, lo que se traduce en la búsqueda de las cogidas más idóneas o pensar en cómo se va a acometer la manipulación de éstos o su almacenaje a lo largo de los años.

 

Como puede observarse en el montaje fotográfico realizado durante la fase de proyecto el resultado es el de un paso de palio inspirado en el siglo XIX pero realizado con la tecnología y los medios de un taller de orfebrería del siglo XXI. Un palio que rezuma romanticismo pero que acoge a la perfección a una imagen con un lenguaje plástico contemporáneo. Por eso resultaba conveniente asumir el cambio e incorporar este nuevo elemento para un paso que aspira a ser vía de acercamiento a Dios y a su Madre a través de
la armonía y la belleza. Observándolo, esta próxima Semana Santa podríamos reflexionar acerca de lo que indicó San Agustín sobre la belleza: “lo que es bello no depende del gusto del sujeto (…) Las cosas son hermosas porque las partes, por una especie de vínculo íntimo, dan lugar a un conjunto conveniente”.