Octavario de Misas por nuestros hermanos difuntos – Segundo día (sábado 8 de noviembre)

LA RESURRECCIÓN DE LOS MUERTOS

 

Ofrecer el sacrificio por el descanso de los difuntos (…) es una costumbre observada en el mundo entero.

Por eso creemos que se trata de una costumbre

enseñada por los mismos Apóstoles. En efecto,

la Iglesia católica la observa en todas partes; y si ella no creyera

que se les perdonan los pecados a los fieles difuntos,

no haría limosnas por sus almas,

ni ofrecería por ellas el sacrificio a Dios.

San Isidoro de Sevilla,

Sobre los oficios eclesiásticos.

 

INVOCACIÓN INCIAL Y SALUDO (PARA TODOS LOS DÍAS)

V/ En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

R/ Amén.

V/ Comenzamos esta oración por los difuntos poniéndonos en la presencia de Dios. A él le invocamos con este canto recordando que el motor de nuestra vida debe ser el amor.

AL ATARDECER DE LA VIDA

Al atardecer de la vida me examinarán el amor.

Si ofrecí mi pan al hambriento,

si al sediento di de beber,

si mis manos fueron sus manos,

si en mi hogar lo quise acoger.

Si ayudé a los necesitados,

si en el pobre he visto al Señor,

si los tristes y los enfermos

me encontraron en su dolor.

Aunque hablara miles de lenguas,

si no tengo amor nada soy,

aunque realizara milagros,

si no tengo amor nada soy.

  1. LA PALABRA DE DIOS NOS ILUMINA

Del evangelio según San Juan. (Juan 20, 26-28)

Ocho días más tarde, estaban de nuevo los discípulos reunidos en la casa, y estaba con ellos Tomás. Entonces apareció Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio de ellos y les dijo: «¡La paz esté con ustedes!» Luego dijo a Tomás: «Trae aquí tu dedo: aquí están mis manos. Acerca tu mano: Métela en mi costado. En adelante no seas incrédulo, sino hombre de fe». Tomas respondió: «¡Señor mío y Dios mío!»

Palabra de Dios.

  1. LA IGLESIA NOS ENSEÑA

¿Por qué creemos en la resurrección de los muertos?

Creemos en la resurrección de los muertos porque Cristo ha resucitado de entre los muertos, vive para siempre y nos hace partícipes de esta vida eterna.

Cuando un hombre muere, su cuerpo es enterrado o incinerado. A pesar de ello creemos que hay una vida después de la muerte para esa persona. Jesús se ha mostrado en su Resurrección como Señor de la muerte; su palabra es digna de fe: «Yo soy la resurrección y la vida el que cree en mí, aunque haya muerto vivirá». (Jn 11, 25b).

¿Por qué creemos en la resurrección de la carne?

El término bíblico carne designa al hombre en su condición de debilidad y de mortalidad. Pero Dios no contempla la carne humana como algo de escaso valor. En Jesús él mismo tomó carne para salvar al hombre. Dios no sólo salva el espíritu del hombre, salva al hombre todo entero, en cuerpo y alma.

Dios nos ha creado con cuerpo (carne) y alma. Al final del mundo él no abandonará la carne, ni a su creación como si fuera un juguete viejo. En el último día nos resucitará en la carne. Esto quiere decir que seremos transformados, pero que nos encontraremos, no obstante, en nuestro elemento. Tampoco para Jesucristo fue un mero episodio el estar en la carne. Cuando el Resucitado se apareció, los discípulos contemplaron sus heridas corporales.

  1. NOSOTROS ORAMOS

Oramos por las intenciones del Santo Padre

Padre nuestro

Ave María

Gloria

ORACIÓN FINAL POR LOS DIFUNTOS

(PARA TODOS LOS DÍAS)

Tú nos dijiste que la muerte

no es el final del camino,

que aunque morimos no somos,

carne de un ciego destino.

Tú nos hiciste, tuyos somos,

nuestro destino es vivir,

siendo felices contigo,

sin padecer ni morir.

 

V/ Señor ten piedad

R/ Señor ten piedad

V/ Cristo ten piedad

R/ Cristo ten piedad

V/ Señor ten piedad

R/ Señor ten piedad

Padre nuestro que estás en el cielo…

V/ Dales Señor el descanso eterno

R/ Y brille para ellos la luz eterna

V/ Descansen en paz

R/ Amén

V/ Las almas de todos los fieles difuntos por la misericordia de Dios descansen en paz

R/ Amén

V/ Sagrado Corazón de Jesús

R/ En vos confío

V/ Ave María Purísima

R/ Sin pecado concebida. 

Amén. 

Paz y bien