Octavario de Misas por nuestros hermanos difuntos – Cuarto día (lunes 10 de noviembre)

LA VIDA ETERNA Y EL CIELO 

 

Aunque Dios nos lo quite todo, nunca nos dejará sin El, 

mientras no lo queramos. Pero hay más; nuestras pérdidas y 

separaciones no son más que por breve plazo. 

San Francisco de Sales, Epistolario 

 

INVOCACIÓN INCIAL Y SALUDO (PARA TODOS LOS DÍAS) 

V/ En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. 

R/ Amén. 

V/ Comenzamos esta oración por los difuntos poniéndonos en la presencia de Dios. A él le invocamos con este canto recordando que el motor de nuestra vida debe ser el amor. 

 

AL ATARDECER DE LA VIDA 

Al atardecer de la vida me examinarán el amor. 

 

Si ofrecí mi pan al hambriento, 

si al sediento di de beber, 

si mis manos fueron sus manos, 

si en mi hogar lo quise acoger. 

 

Si ayudé a los necesitados, 

si en el pobre he visto al Señor, 

si los tristes y los enfermos 

me encontraron en su dolor. 

 

Aunque hablara miles de lenguas, 

si no tengo amor nada soy, 

aunque realizara milagros, 

si no tengo amor nada soy. 

 

 

  1. LA PALABRA DE DIOS NOS ILUMINA 

De la primera carta del apóstol San Pablo a los Corintios 

(1 Corintios 2, 7-9) 

 

Lo que anunciamos es una sabiduría de Dios, misteriosa y secreta, que él preparó para nuestra gloria antes que existiera el mundo; aquella que ninguno de los dominadores de este mundo alcanzó a conocer, porque si la hubieran conocido no habrían crucificado al Señor de la gloria. Nosotros anunciamos, como dice la Escritura, lo que nadie vio ni oyó y ni siquiera pudo pensar, aquello que Dios preparó para los que lo aman. 

Palabra de Dios. 

 

  1. LA IGLESIA NOS ENSEÑA 

¿Qué es la vida eterna? 

La vida eterna comienza con el Bautismo. Va más allá de la muerte y no tendrá fin. 

 

Cuando estamos enamorados no queremos que este estado acabe nunca. «Dios es amor», dice la primera carta de San Juan (1 Jn 4, 16). «El amor dice la primera carta a los Corintios, no pasará jamás» (1 Cor 13, 8). Dios es eterno, porque es amor; y el amor es eterno porque es divino. Cuando estamos en el amor entramos en la presencia infinita de Dios. 

 

¿En qué consiste el cielo? 

El cielo es el momento sin fin del amor. Nada nos separa ya de Dios, a quien ama nuestra alma y ha buscado durante toda una vida. Junto con todos los ángeles y santos podemos alegrarnos por siempre en y con Dios. Quien contempla a una pareja que se mira tiernamente; quien contempla a un bebé que mientras mama busca los ojos de su madre, como si quisiera almacenar para siempre su sonrisa, percibe una lejana intuición del cielo. Poder mirar a Dios cara a cara es como un único y eterno momento de amor. 

 

  1. NOSOTROS ORAMOS 

Oramos por las intenciones del Santo Padre. 

† Padre nuestro 

† Ave María 

† Gloria 

 

ORACIÓN FINAL POR LOS DIFUNTOS 

(PARA TODOS LOS DÍAS) 

 

 

Tú nos dijiste que la muerte 

no es el final del camino, 

que aunque morimos no somos, 

carne de un ciego destino. 

 

Tú nos hiciste, tuyos somos, 

nuestro destino es vivir, 

siendo felices contigo, 

sin padecer ni morir. 

 

V/ Señor ten piedad 

R/ Señor ten piedad 

 

V/ Cristo ten piedad 

R/ Cristo ten piedad 

 

V/ Señor ten piedad 

R/ Señor ten piedad 

 

Padre nuestro que estás en el cielo… 

V/ Dales Señor el descanso eterno 

R/ Y brille para ellos la luz eterna 

 

V/ Descansen en paz 

R/ Amén 

 

V/ Las almas de todos los fieles difuntos por la misericordia de Dios descansen en paz 

R/ Amén 

 

V/ Sagrado Corazón de Jesús 

R/ En vos confío 

 

V/ Ave María Purísima 

R/ Sin pecado concebida.  

Amén.

Paz y bien