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«Lux in tenebris», estreno en Vera Cruz

IMG 20170304 WA0005     La semana santa y la música siempre han ido de la mano. Si viajamos al pasado, vemos que las procesiones han sido desde antiguo uno de los actos devocionales que más ha practicado la Iglesia: De carácter festivo o penitencial, de rogativas o de acción de gracias, pero siempre ha intervenido la música y especialmente el canto. Primeramente se acompañaba de canto llano o gregoriano, también se utilizaba la polifonía para lo que se requería intérpretes con una mayor formación musical y se podía interpretar “a capella”, voces solas, o acompañadas por el órgano o de un grupo de instrumentos.

En España y hasta bien entrado el siglo XVIII, los instrumentos que formaban las capillas musicales de las catedrales, colegiales o conventos eran exclusivamente de viento, bien de metal: cornetas o sacabuches, o bien de madera, chirimías y bajones, y a sus intérpretes se les denominaban “ministriles”. Más adelante se incorporaron los instrumentos de cuerda a estas capillas, y así sucesivamente hasta ir conformando los acompañamientos musicales que conocemos hoy día con bandas de música, de cornetas y tambores o agrupaciones musicales, y las que mantienen ese estilo antiguo aunque evolucionado que son las capillas musicales.

A lo largo de la historia, y sobre todo en los últimos 150 años, han existido músicos que han dedicado diversas obras a las hermandades, bien sea de música de culto o procesional, por su relación de cercanía a las mismas, afecto con sus integrantes o simplemente por su pertenencia a las mismas o devoción a las sagradas imágenes. Algunas hermandades han atesorado un vasto patrimonio musical y otras no le dieron valor en su momento por hacer su estación de penitencia en silencio. Hoy día en nuestra hermandad vivimos un momento dorado y sin igual en el que gracias a la generosidad de muchos excelentes músicos podemos disfrutar de un magnifico catálogo de obras musicales que acompañen nuestros cultos y procesiones, a la par de permitirnos contar con la amistad y cariño de unos magníficos profesionales de la música.

Fruto de la generosidad y cariño de Antonio Hurtado Torres el próximo día 24 de noviembre y durante en el concierto de apertura de V Congreso de Bandas de Música Procesional, la Banda Sinfónica Municipal de Sevilla con la participación del Coro de la Compañía Sevillana de Zarzuela van a estrenar, su composición dedicada a nuestra hermandad “Lux in Tenebris”, dos meditaciones corales en torno al Purgatorio, la Redención y la Gloria, para la Vísperas y Festividad de Todos los Santos “Ad Honorem Animarum Purgatorii” (en honor de las almas del purgatorio) para que pueda ser interpretada en el concierto que tradicionalmente celebra la Banda de Sevilla cada 31 de Octubre, en la Capilla del Dulce Nombre de Jesús, así como en los cultos del mes de Noviembre.

Según nos cuenta su autor, está compuesta para coro a cinco voces dobladas por instrumentos de metal, y que pese a su enorme densidad y dificultad, no es una obra efectista de lucimiento, sino de hondo misticismo e introspección que traduce en música la senda de transfiguración que emprende cada espíritu desde la oscuridad de las tinieblas del Purgatorio hasta la Luz final del Paraíso en la Comunión de los Santos.

La obra consta de un primer coral, “De Tenebris Ad Lucem” (de las tinieblas a la luz), que se inicia, suplicante, con una invocación en mitad de la oscuridad del abismo iluminado por el fulgor de las llamas, en una atmósfera atormentada que comienza a calmarse después de haberse evocado la Gloria de Dios, cuya luz comienza a vislumbrarse en lontananza:

Domine Deus Iesu Christe:

Per Tuam Magnam Misericordiam

Libera Animas de Ignibus Purgatorii

Ut Gloriam Dei Patris consequantur

(Señor Dios, Jesucristo; por tu gran misericordia libra a las almas de los fuegos del purgatorio para que puedan alcanzar la gloria de Dios Padre)

Después del coral, sin pausa, sigue un interludio instrumental que en creciente intensidad continúa el ascenso entrevisto en el movimiento anterior y desemboca finalmente en el segundo coral, “Redemptio” (Redención), en el que la escena es inundada por la luz de los bienaventurados:

Levate capita vestra

Omnes qui in tenebris erratis

quia ecce appropinquat redemptio vestra.

(Levanten la cabeza, todos los que están errando en la oscuridad buscando su redención.)

Una obra que canta a la Misericordia de Dios, que en su infinita bondad, no solo es la Luz del Mundo, sino quien nos guía para que podamos salir de las tinieblas de la vida para acudir al abrazo sin límite de Jesús en la Veracruz.

Muchas gracias Antonio, que Él te bendiga siempre y a toda tu familia.

 

N. H. Juan José Caravaca Silva