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IV Reflexiones: Cuarto día de quinario al Santísimo Cristo de la Vera Cruz

Con la colaboración de N.H. Francisco Berjano Arenado

La homilía pronunciada por el padre Manuel Sánchez Sánchez en el cuarto día de quinario, ha estada basada en el Evangelio que refiere la Pesca Milagrosa en el Lago de Genesaré (Mar de Galilea); Luc. 5, 5-11.

• El Señor es la Luz que nos ilumina cuando surgen los problemas y las dificultades, como ocurrió con los Apóstoles cuando, tras estar toda la noche faenando, no habían pescado nada y volvían a sus casas con las manos vacías.
• Él nos ilumina para que no nos perdamos en la briega diaria de la vida, en nuestro faenar diario.
• Seguir a Cristo es hacerlo todo desde Cristo; esa es la gran conversión de la Cuaresma, que lo dejemos todo para hacerlo todo desde el corazón del Crucificado.
• Como sucedió a los apóstoles en la ocasión que narra el Evangelio, cuando llega el fracaso, cuando parece que no hay esperanza, cuando parece que no hay salida, llega el Señor.
• Y nos invita a “echar las redes”; es cierto que podrá parecernos, como a los Apóstoles, que no merece la pena el esfuerzo, que será para nada, pero también, como respondió Pedro, confiando en Él – “por Tu Palabra” – debemos seguirlo y, en su nombre, “echar las redes”.
• Ellos, los Apóstoles, obedecieron a Jesús, se fiaron de la Providencia…y pescaron.
• Eso es la Evangelización, trabajar, faenar, preocuparse, ocuparse y hacerlo todo, no en nuestro nombre sino en el de Cristo.
• Y ese criterio debe servir para nuestro proyecto de vida personal y de hermandad; todo en nombre de Dios, todo para mayor gloria de Dios, nunca para la nuestra.
• En esta perícopa evangélica el lago representa al mundo, la barca a la Iglesia, la pesca a los frutos de la evangelización y a esa pesca nos ha invitado el Señor haciéndonos “pescadores de hombres”; esa es la evangelización, esa es nuestra misión.
• Esas redes que el Señor nos da para pescar no pueden romperse porque se sustentan sobre la Redención y ésta no puede romperse tampoco porque la ha ganado Cristo en la Cruz.
• Esta es la historia de la Iglesia, siempre echando las redes, pero siempre en el nombre de Dios, para gloria y en nombre de Dios.
• Para Dios toda la gloria. Aún en esos momentos en que todo nos va bien, en que nos sentimos triunfadores – precisamente en esos instantes – toda la gloria para Dios.
• Cristo se hace alimento nuestro y esa es la misión de la Iglesia: dar de comer, continuando la tarea del Señor.
• No hay evangelización sin entrega, sin quemarse, sin donarse; no se trata de hacer muchas cosas, se trata de convertirnos en Cristo cuando tomamos la eucaristía.
• El Señor nos invita a los hermanos de la Vera+Cruz, a la propia hermandad – como a los Apóstoles – a “remar mar adentro”, sin conformarnos con lo que tenemos, con lo que hacemos, con nuestros proyectos, sino saliendo a buscar, proyentando hacia lo alto.
• Rememos “mar a dentro”, vayamos a las profundidades, salgamos de nuestras seguridades, no nos conformemos con pescar siempre en el mismo “charco”, porque hemos sido nombrados pescadores de hombres, no “conservadores”, ni meros guardadores de tradiciones. Sí conservamos la fe recibida, pero hemos de salir a compartirla con los demás.

 

Paz y Bien