
«Recuerda que cuando abandones esta tierra no podrás llevarte contigo nada de lo que has recibido, sólo lo que has dado: un corazón enriquecido por el servicio honesto, el amor, el sacrificio y el valor.»
San Francisco de Asís
Estimados hermanos y hermanas en Cristo:
En esta nuestra ciudad, Sevilla, vivimos rodeados de belleza, tradiciones y un entorno inigualable que a todos nos enamora, pero también de realidades complejas y adversidades que unas veces van por barrios y otras muchas están donde menos lo esperaríamos. Es en estos escenarios donde nosotros, hermanos de la Vera Cruz y por encima de todo cristianos, no podemos pasar de puntillas porque por encima de todo debe prevalecer, inalterable, nuestro inmenso Amor a Dios reflejado en nuestro prójimo.
A diario nos cruzamos con el rostro de Cristo también en nuestros propios hermanos, los más vulnerables, los que nadie parece ver: aquellos que padecen soledad, miseria, enfermedad o exclusión. Pasan desapercibidos ante nuestros ojos, los marginamos casi sin querer y desde el sin querer los despreciamos; sin embargo, pongámonos frente a ellos y esta pregunta no podrá ser ignorada: ¿Miraremos hacia otro lado o asumiremos nuestra responsabilidad cristiana como nuevos samaritanos?
Durante este próximo trienio el compromiso de esta oficialía será firme: seguir abanderando la lucha contra la pobreza. Queremos ser un refugio de Esperanza y un testimonio vivo de Fe para quienes, con demasiada frecuencia, son invisibles ante los ojos de la sociedad: las personas sin techo con demasiada carga en su mochila, los inmigrantes que sólo buscan poder vivir con paz y dignidad, las mujeres que ejercen o ejercieron la prostitución, muchas con hijos, las familias con escasos recursos económicos y los desempleados de todas las edades y condiciones sociales.
Entendemos la caridad como algo que trasciende la mera ayuda económica o el mantenimiento de los proyectos heredados. Nuestro verdadero objetivo es la entrega personal, brindando nuestro tiempo, afecto y cercanía en el día a día. Siguiendo la premisa de «Pensar, sentir y actuar como Él»(Gal 2,20), queremos trabajar desde la empatía más profunda, derribando barreras y combatiendo la enfermedad de la indiferencia.
A veces caemos en el error de pensar que, al no disponer de tiempo o recursos, es preferible dar un paso a un lado antes que «estar» sin «hacer». Sin embargo, la caridad ofrece infinitas formas de adaptarse a nuestra realidad: no se mide solo en lo económico, sino también en nuestro tiempo y en nuestros dones. La caritas cristiana no es únicamente un alivio para quien la recibe, sino un regalo verdaderamente transformador para quien la ejerce. Por eso, si tus circunstancias actuales no te permiten una ayuda material o presencial, recuerda que la oración, la sensibilización sincera o el simple hecho de animar a otros son formas profundamente legítimas y necesarias de implicarse. En la caridad, la cantidad fluctúa con los vaivenes de la vida, pero la sensibilidad permanece. Recordemos a aquella viuda pobre del Evangelio que depositó unas simples monedas en el templo: a los ojos de Jesús, ella dio más que todos los ricos juntos, porque no ofreció lo que le sobraba, sino todo lo que tenía para vivir. Esa es la verdadera grandeza de nuestra entrega: ofrecer desde el corazón lo que somos y tenemos.
Por todo ello, las puertas de esta Diputación de Caridad están siempre abiertas para quienes sientan la necesidad de responder a la llamada del Señor. Necesitamos que esta labor sea compartida, por lo que os animamos encarecidamente a involucraros en la medida que cada uno pueda, conscientes de que siempre es mejor aportar que no hacer nada:
• Sumando vuestro esfuerzo personal como voluntarios en los distintos proyectos de acción social que llevamos a cabo.
• Aportando iniciativa y creatividad en la búsqueda de nuevas vías de financiación y recursos externos.
• Sosteniendo nuestra labor económicamente mediante la Cuota de Caridad destinada específicamente a estos fines.
Tenemos por delante un desafío apasionante. Estamos convencidos de que trabajando juntos en una Diputación verdaderamente abierta y participativa lograremos multiplicar los frutos de nuestro esfuerzo.
Que Dios os llene de bendiciones y que Nuestra Madre de las Tristezas os proteja bajo su manto.
Recibid un abrazo fraternal. Paz y Bien.
Álvaro Jesús Márquez Ortiz. Diputado de Caridad.
Luis Javier Rodríguez Rodríguez. Vocal de Caridad.
Contacto: caridad@veracruzsevilla.org
Atención directa en la Casa Hermandad los jueves de 18.30 a 20.00 h.