La Hermandad de la Vera Cruz acoge al Santísimo Sacramento en su capilla tras un incendio ocurrido en el convento de San Francisco. Enero del año 1717

El día 17 de enero del año 1717 se reunieron en cabildo extraordinario los catorce oficiales y diputados de la Hermandad de la Santísima Vera Cruz en su capilla propia del convento casa grande de San Francisco. El objeto de la reunión era levantar acta y dar testimonio para la posteridad del “infeliz suceso pero milagroso” ocurrido en el convento en la madrugada del 30 al 31 de diciembre del año anterior de 1716. Y sobre todo de poner de relieve la ejemplar actuación de la Hermandad en aquellos tristes momentos. De ello se encargó el secretario Pedro de Olazábal.

Según su relato, a partir de las 12 de la noche del día 30 se inició un incendio en una de las celdas del dormitorio alto del convento, que se hallaba ubicado junto al compás, la capilla de San Antonio de los Portugueses y el lado derecho de la iglesia conventual, desde la capilla de la Piedad o de los Vizcaínos hasta el coro alto. El fuego se extendió por las 23 celdas del dormitorio durante tres horas. Inmediatamente el padre guardián fray Juan Laso avisó a las autoridades y al pueblo del suceso, personándose el asistente de la ciudad, marqués de Valle Hermoso, con varios funcionarios municipales y muchas otras personas, que se ocuparon en apagar el fuego y en sacar de la iglesia las imágenes, ornamentos y lámparas, guardándolas en casas particulares. El Santísimo Sacramento fue retirado del sagrario del altar mayor y llevado en procesión hasta la capilla de la Vera Cruz.

En representación de la hermandad, sus oficiales Juan de Gastia y José de Alcerreca pasaron aquel mismo día a visitar al padre guardián, ofreciéndole la capilla para que la comunidad pudiera celebrar allí los oficios divinos, así como costear todo lo necesario para el culto mientras su capilla sirviese como iglesia del convento. Y así se llevó a cabo hasta que el templo ya reparado fue repuesto al culto el día 17 de enero de 1717. Previamente, el día 10 la hermandad había acordado en cabildo celebrar una fiesta solemne de acción de gracias, con tedeum, procesión y misa cantada con sermón. Lo actos que sirvieron para colocar de nuevo al Santísimo en el sagrario de la iglesia conventual tuvieron lugar en la mañana del día 17, con la participación únicamente de la Hermandad de la Vera Cruz y de la comunidad franciscana. Abrieron la procesión dos militares tocando los clarines y dos grupos de danzantes, seguían los hermanos de la Vera Cruz, la capilla de música de la Catedral, la comunidad de frailes de San Francisco al completo y finalmente el Santísimo bajo palio. Entró el cortejo por la puerta del coro, repicaron las campanas, se tocaron los tres órganos, se entonaron motetes y desde las tribunas de la capilla de la Piedad se lanzaron flores. Celebró aquella memorable misa el padre guardián y predicó fray Blas Álvarez.

AHVCS, libro 5, Libro de Acuerdos de la Capilla de la SS.ma Vera Cruz desde el año de 1715 hasta 1732, ff. 41r-43r. Papel de algodón. Cubiertas de pergamino. 23 y ¾ x 33,2 cm