AHVCS, caja 145, exp. 11, Real Orden de Carlos III, comunicada por el conde de Floridablanca, para que se permita practicar determinadas diligencias en la capilla de la Vera Cruz, con motivo del proceso de beatificación de fray Sebastián de Jesús Sillero. 26 de marzo de 1779.

Fray Sebastián de Jesús Sillero (1665-1734) fue un lego franciscano que vivió y murió con gran fama de santidad en el convento Casa Grande de San Francisco de Sevilla. El 3 de mayo de 1712 había ingresado como hermano en la Hermandad de la Vera Cruz. Por ello, cuando falleció sus restos fueron inhumados en la capilla de la hermandad, junto a la puerta que salía al claustro grande del convento. En este lugar permanecieron hasta el año 1811, en que fueron trasladados a la Catedral de Sevilla. El rey Carlos III conoció siendo niño al “hermanito Sebastián”, y fue testigo de algunos de sus prodigios. A partir de 1770 el monarca promovió su proceso de beatificación, que fue introducido en la Sagrada Congregación de Ritos cinco años más tarde, bajo el pontificado de Pío VI, y en 1778 el fraile fue declarado Venerable.
Con fecha de 26 de marzo del año 1779, José Moniño y Redondo, primer conde de Floridablanca (1728-1808), en su calidad de Secretario de Estado y por mandato del Rey, envió desde el Palacio de El Pardo una carta firmada de su puño y letra al hermano mayor de la Vera Cruz, don Norberto Vernimen. En ella le comunicaba lo dispuesto por el monarca mediante Real Orden, en el sentido de que se mantuviese la capilla propia de la hermandad abierta y a disposición del padre guardián del convento y del procurador o promotor fiscal de la causa de beatificación de fray Sebastián, al objeto de llevar a cabo varias diligencias, que básicamente consistieron en el reconocimiento de la sepultura y de los restos mortales del religioso franciscano.
Como no podía ser de otra manera, la corporación acató la orden y prometió su puntual cumplimiento, ordenando al capiller que franquease la entrada a la capilla cuando fuese necesario. La respuesta oficial de la hermandad fue enviada al Secretario de Estado por el hermano mayor señor Vernimen mediante carta firmada en Sevilla el 10 de abril del mismo año. Tanto la Real Orden como la respuesta de la corporación fueron asentadas en el Libro de acuerdos.
En este grupo de documentos destaca por su importancia la carta firmada por el conde de Floridablanca, escrita sobre papel de algodón de gran calidad como el que se usaba entonces en la Corte. El conde fue uno de los políticos más importantes de la época de la Ilustración, persona de total confianza de Carlos III y director de la política exterior española en la última parte de su reinado. En cuanto a Norberto Vernimen, sabemos que fue un destacado comerciante perteneciente a una familia de origen flamenco, que estuvo presente en la dirección de la Hermandad de la Vera Cruz durante varias décadas, hasta comienzos del siglo XIX. Tanto de la carta del conde de Floridablanca como de la respuesta firmada por el hermano mayor se realizaron entonces sendas copias simples que se conservan junto con las originales en este mismo expediente.

AHVCS, caja 145, exp. 11
Manuscrito sobre papel; 6 folios (dos de ellos en blanco)
21,5 x 30 cm
Marcas de agua: en la carta del conde de Floridablanca, torreón con bandera, cruzado por la palabra GUARRO. En la respuesta de la Hermandad: león rampante entre rocallas y la palabra STEFANO.