Con fecha de 15 de diciembre de 1762, el capiller de la Hermandad de la Vera Cruz, Francisco Vázquez, daba cuenta a la junta de gobierno de los gastos causados con motivo de la celebración de la fiesta de la Inmaculada Concepción el día 8 de diciembre, en su capilla propia del convento de San Francisco. En total se gastaron con tal motivo 257 reales y 4 maravedíes de vellón. Se consignan en esta relación detallada en primer lugar los pagos por la cera blanca que se puso en el altar y en el paso en el cual se sacaba, en la procesión que se hacía por los claustros del convento, la imagen de talla que poseía la corporación y que había realizado el escultor Bartolomé García de Santiago el año 1717.
Especialmente curioso es el pago de 60 reales a los danzantes que intervinieron en la fiesta y los 7 reales que se dieron a un músico que les acompañó con su clarín, a todos los cuales se les ofreció además un refresco. Otros gastos fueron la gratificación que se pagó a los padres vicarios de la comunidad franciscana y el refresco que se dio al padre que predicó (no se recoge aquí la limosna que se le entregó por ser considerada un gasto mayor). Se emplearon también 7 reales en repartir las cédulas o convocatorias a los hermanos, 6 reales en bruñir la ráfaga de plata de la imagen mariana, 2 reales en clavos e hilo, y finalmente al propio capiller se le gratificó con una paga extraordinaria de 12 reales por su trabajo en aquel día.
Para situar este documento en su contexto, hay que recordar que sólo un año antes el rey Carlos III había proclamado a la Virgen María en el misterio de su Inmaculada Concepción como Patrona de España y sus demás reinos, decisión que se celebró en Sevilla con gran alegría e infinidad de actos y cultos. De cualquier forma, la Hermandad de la Santísima Vera Cruz ya llevaba entonces 150 años venerando de manera singular la Purísima Concepción de Nuestra Señora, como puede verse en el manuscrito de las reglas de 1631 o en los conocidos cuadros de Murillo y Herrera el Viejo. Y en nuestros días continúa celebrando los cultos a su titular la Santísima Virgen de las Tristezas en la solemnidad de la Inmaculada.
AHVCS, caja 058, exp. 008
Papel de fabricación italiana, con marca de agua (imagen de un toro y las palabras GIO BATISTA); escrito a dos caras, con signos de haber sido doblado.
31 x 21,50 cm