Durante los primeros años de existencia de la reorganizada Hermandad de la Vera Cruz, una de las necesidades que se planteaban era la realización de un juego de insignias para el cortejo procesional de la estación de penitencia anual. Los primeros elementos, como la cruz de guía o el estandarte, se estrenaron en la primera salida del año 1944. Sería en el verano del año siguiente cuando se decidió encargar la hechura de una nueva insignia en honor de la Santísima Virgen de las Tristezas. Y ello a pesar de que todavía nuestra Dolorosa titular no salía a la calle el Lunes Santo.
La confección de la nueva bandera se encomendó al taller del bordador Leopoldo Padilla, quien con fecha de 23 de agosto de 1945 presentó el correspondiente presupuesto, que fue aceptado por la hermandad por medio de su mayordomo, Emilio Morejón Pernía. La bandera se realizaría en muaré celeste con letras y orla perimetral bordadas en oro y plata. La cantidad acordada fue de 1.225 pesetas, y el plazo de entrega de la misma a la hermandad muy breve, apenas un mes, seguramente para que pudiera estar presente en los cultos de la Virgen que en aquella época tenían lugar a finales del mes de septiembre, en torno a la fiesta de sus Dolores gloriosos. Con el paso del tiempo esta insignia se ha convertido en la de mayor antigüedad que posee nuestra hermandad, y en el año 2011 fue pasada a nuevo tejido de terciopelo azul oscuro y enriquecida en sus bordados por Charo Bernardino.
En realidad no se trata de una “bandera concepcionista”, sino de una bandera que podríamos llamar con mayor propiedad “mariana”, porque no sólo contiene la clásica leyenda en latín de “Sine labe concepta”, sino que incorpora otras dos que hacen referencia a la Asunción de la Virgen en cuerpo y alma a los cielos, y su mediación universal. En este sentido, resulta curioso que cuando se estrenó esta insignia, la Asunción no había sido todavía declarada por la Iglesia como dogma de fe, lo que no sucedería hasta 1950. Y en cuanto a la inscripción “Mediatrix Gratiarum”, se trataba entonces y ahora de una piadosa creencia desde antaño defendida por nuestras hermandades, cuyo fundamento teológico ha sido en nuestros días abordado en un documento emitido por la Santa Sede.
En cuanto al autor de los bordados, podemos decir que se trata de Leopoldo Padilla Viss, quien había nacido en la localidad jienense de Vilches el día 8 de diciembre de 1895, según nos informa el investigador David Molina. En Sevilla don Leopoldo contrajo matrimonio con Mercedes Zorrilla, la cual le enseñó el oficio de bordador, y con la que tuvo tres hijas. Abrió su primer taller en 1941 en la calle Cardenal Sanz y Fores, donde en 1945 se confeccionó esta bandera, que además es la primera obra documentada de este artífice para las cofradías sevillanas. La siguiente, que fue el palio de la Virgen de la Paz, data de 1947. Otras obras destacadas de su taller fueron una túnica para el Señor de la Victoria, el manto rojo de la Virgen de la Encarnación de San Benito, de 1957-58, y el antiguo palio de la hermandad de San Gonzalo, de 1960. Leopoldo Padilla tuvo un segundo taller en Málaga, y falleció en 1964.
AHVCS, 3.1 Mayordomía, Cuentas, caja 002, exp. 009
Papel mecanografiado, con añadido manuscrito y sello en tinta.
21,50 x 29,50 cm