AHVCS, D026, Testimonio auténtico de las reliquias de San Zenón y sus compañeros mártires que el Papa Paulo III donó a doña Mayor de Meneses. Roma, 16 de septiembre de 1540

Durante el siglo XVI la Hermandad de la Vera Cruz fue atesorando un conjunto de reliquias que junto a las indulgencias cimentaron su prestigio desde el punto de vista espiritual, es decir, la consideración de su capilla en el convento Casa Grande de San Francisco como un verdadero santuario. La principal era desde luego la del santo Lignum Crucis, pero a ella se añadían otras de diferentes santos, muchos de ellos mártires de los primeros tiempos del cristianismo, cuyas figuras eran especialmente veneradas por la Iglesia. Estas reliquias se guardaron al principio en el sagrario de la capilla, lo que nos da idea de su alta estimación, y a principios del siglo XVIII se colocaron en unos relicarios de madera dorada situados a ambos lados del retablo del altar mayor. En el Libro Protocolo de la hermandad elaborado en 1720 se detallan las reliquias existentes, siendo la primera de ellas “diferentes pedazos de guesos de San Zenón y sus Compañeros que en número de diez mil y doscientos fueron martirizados en el monte Santo por Tiberio Emperador concedidas a la Señora Doña Mayor de Meneses Viuda de Don Alonso de Melo por la Santidad del Señor Paulo terzero de que ay testimonio authentico su Data en Roma en seis de Septiembre de mil Quinientos y quarenta” (en el día hay un pequeño error). Pues bien, aunque las reliquias por desgracia no han llegado a nuestros días por los avatares de la historia, sí se conserva en nuestro archivo su auténtica, es decir, el documento que certifica la autenticidad de aquellas partículas óseas, que es el que ahora presentamos.

Se trata de unas “letras testimoniales” manuscritas en latín sobre pergamino por Blas de Casarruvios, escritor del Colegio del Archivo de la Corte Romana, con fecha de 16 de septiembre de 1540. Consta de una larga disposición y la firma del notario apostólico Francisco de Melo junto a sus armas dibujadas. En la parte inferior aparece el mandato del Colegio de escritores del Archivo de la Corte Romana para expedir estas letras. Junto a este documento se conserva otro en papel manuscrito a dos caras, el cual contiene una traducción del original al castellano, si bien con un pequeño texto en el reverso añadido en el siglo XVII. Por ambos textos sabemos que con fecha de 26 de mayo del mismo año 1540 doña Mayor de Meneses, viuda de Alonso de Melo, se había personado en el monasterio cisterciense de San Anastasio, situado junto a las murallas de la ciudad de Roma, llevando consigo la licencia del pontífice Paulo III para que el prior y los monjes le entregasen unos trozos de huesos de San Zenón y sus compañeros mártires. Habían sido extraídos de las catacumbas romanas y la comunidad cisterciense los venía venerando desde hacía siglos.

Según la tradición cristiana, estos personajes habrían sufrido martirio cerca de aquel mismo lugar durante el mandato del emperador Tiberio, entre los años 14 y 37 de nuestra era, siendo así que en los tiempos medievales se adornó su dramática historia con la leyenda de que el número de estos mártires superó la cifra de diez mil, algo que en nuestros días el martirologio romano no recoge. En el siglo XVI los monjes de San Anastasio veneraban su memoria el día 29 de enero de cada año, en al altar de la capilla llamada de Scala Celi donde se hallaban sus reliquias.

Doña Mayor de Meneses recibió las reliquias, las trajo a España y siete años más tarde hizo entrega de ellas a la Hermandad de la Vera Cruz de Sevilla, de la que había sido diputado su difunto marido Alonso de Melo. Según el Libro Protocolo, la donación tuvo lugar el día 26 de octubre de 1547, y aparece recogida en el testamento otorgado en Sevilla por esta señora en aquella fecha. Debe destacarse la importancia del presente documento por tratarse de uno de los más antiguos que se conservan en nuestro archivo, anterior incluso en un año a la fecha de la adquisición por parte de la hermandad de la capilla que durante varios siglos iba a ocupar en el convento. Fue la época de su consolidación como cofradía de penitencia, gracias especialmente al conocido Vivae Vois Oraculo del Papa Paulo III (en el siglo Alejandro Farnese), el mismo que concedió a Mayor de Meneses estar reliquias de San Zenón y sus compañeros mártires que terminarían perteneciendo a la Vera Cruz de Sevilla.

AHVCS, D026
Pergamino; 38 x 29,5 cm; huellas de doblado
Tinta ocre; escritura gótica textual y humanística; signo de notario apostólico; hilo de cáñamo y restos de chapa