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3 de mayo, la invención de la Vera Cruz

La invención de la Vera Cruz es una fiesta que tiene lugar el 3 de mayo. Significa del latín, descubrir la verdadera cruz donde Cristo fue crucificado. Santa Elena es la creadora de esta devoción universal en el año 326 durante la peregrinación que realizó en Jerusalén. Al suprimirse la fiesta tras el Concilio Vaticano II y la reforma de la liturgia, la festividad actualmente se celebra el 14 de septiembre. La leyenda se remonta a una batalla del emperador Constantino con unos bárbaros del río Danubio Un sueño en el que se la apareció la cruz con el lema ‘In hoc signo vincis’, vencerás con esta señal, le hizo construir una gran cruz que colocó al frente de su tropa y que llegó a ganar. A raíz de ello se construyeron iglesias y se convirtió al cristianismo, mientras que su madre viajó a Tierra Santa para encontrar el leño.

Una vez que Santa Elena alcanzó ese lugar encontró tres cruces, y para saber cuál era la verdadera, colocaron un cadáver en dos de ellas, pero al colocarla en la tercera, resucitó. Este hecho ocurrió un 3 de mayo, siendo la fecha que la iglesia eligió para la celebración.

A pesar de ello, en muchos lugares del país, incluida Sevilla, la cruz es adornada de flores para ser colocada en una plaza, una calle o un patio y las personas se reúnen en torno a ella para compartir unos ratos de convivencia. Son celebraciones datadas del siglo XVII, denominada como cruz de mayo. Asimismo, también es tradición sacar una cruz en procesión, normalmente en pasos para los más pequeños o para enseñar a la juventud a trabajar debajo o fuera de un paso, un fin por ejemplo para lo que en los años 70 del siglo pasado se crea esta salida en la Vera Cruz para formar a los hermanos, hecho que dio paso a la creación de la cuadrilla de costaleros.

Aunque hoy día la festividad es en septiembre, la Vera Cruz continúa conmemorando esta fiesta con la celebración de los ‘Juegos Florales’. La hermandad acordó efectuar un acto literario que ensalzara la Santa Vera Cruz. Así, en contacto los primeros años con la tertulia ‘Noches del Baratillo’, se organizo este acto, en los que un mantenedor cantase el misterio de la Cruz y se premiase un tríptico de sonetos en honor de la Santa Cruz.

Así pues, la hermandad convoca un certamen poético en honor de su titular la Santa Vera Cruz, certamen que bajo el nombre de ‘Juegos Florales’ celebra desde hace casi cincuenta años.  El premio al mejor tríptico de sonetos se entrega en la sede de la hermandad en un acto en el que interviene un ‘mantenedor’ (denominación del exaltador en los Juegos Florales) exaltando la Santa Cruz.