Hermano Mayor

Estimados Hermanos en Cristo:

Apenas unos días después de la toma de posesión de la nueva Junta de Oficiales, en la que recae la responsabilidad y el deber de gestionar el destino de la Hermandad durante los próximos tres años, me dirijo a vosotros desde este foro, para trasladaros algunas de las reflexiones que ya avancé en la celebración de aquel acto, así como los propósitos de esta Junta de Oficiales para esta curso que se incia.

– En primer lugar, y a modo de reflexión muy personal, he de reconoceros que jamás, en mis 58 años de vida y 58 años de hermano de la Vera Cruz, se me había ocurrido pensar que algún día me encontraría en esta situación tan excepcional, como Hermano Mayor de esta querida Hermandad, de la que puedo decir que me vio nacer, no en vano, mi padre, Francisco Berjano Rodríguez (Paco Berjano) que era quien desempeñaba este mismo cargo en aquel año del Señor de 1959. Os garantizo, que nunca me planteé optar a tan alto compromiso, pero las circunstancias, desde que comencé a formar parte en anteriores Juntas de Oficiales, me han ofrecido esta oportunidad, y el honor de tan preciada designación. Espero estar a la altura de lo que la Hermandad y los hermanos se merecen, sobre todo teniendo en cuenta que, como sabéis, tengo dos antecedentes familiares directos (mi padre -ya mencionado-, y mi hermano, Kiko Berjano), que tan brillantemente cumplieron con este mismo cometido. En todo caso, permitidme que ponga de manifiesto, que no entiendo esta misión como una cuestión de genes, sino de sacrificio, entrega, trabajo y cariño por la Hermandad, en la creencia más absoluta de que se puede aportar algo, y tened por seguro, que si pensara que me falta tan solo uno de estos requisitos ni siquiera me hubiera planteado entrar a formar parte en la primera Junta de Oficiales a la que pertenecí allá por el año 2008.

– En segundo lugar, quiero agradecer públicamente, desde este improvisado atril, y de todo corazón, a los 15 hermanos (14 hermanos y nuestra hermana Sara Pacheco), y compañeros de Junta, que se han comprometido conmigo para esta etapa. Creo que formamos un gran equipo, con hermanos con mucha experiencia, y por qué no, también sin ninguna experiencia, pero de los que estoy seguro que aportarán lo mejor de sí en beneficio del resto, y por tanto, de la propia Hermandad. Y todos, con una consistencia importante en la Fe católica y creencias que profesamos y con una gran devoción al Santísimo Cristo de la Vera Cruz y a su Bendita Madre la Santísima Virgen de las Tristezas.

Por supuesto, como no puede ser de otra forma, creo que es justo y necesario, hacer extensivo este agradecimiento, con toda la efusividad que pueda exteriorizarse, a las familias de cada uno de estos quince hermanos, pues, aun cuando considero que la familia es el pilar básico de nuestra vida cristiana, y que nunca debe ser sustituida por la Hermandad, ya sabemos que el desempeño comprometido de un cargo en Junta de Oficiales, cualquiera que sea, en algunas ocasiones puede crear situaciones, no tanto de merma, pero sí de cierto desequilibrio familiar, y por ello, el apoyo de la familia es importantísimo para cada uno de los Oficiales de Junta. En este mismo sentido, también, mi mayor agradecimiento a toda mi familia, sea por consanguinidad o por afinidad -tengo la suerte de tener una gran familia y muy unida-, porque siempre he sentido su respaldo y apoyo para esta exigente andadura.

– Y, apuntando una nueva reflexión, a propósito del camino recorrido hasta aquí, nos damos cuenta que esta Junta de Oficiales es el resultado del proceso electoral que se ha llevado a cabo al efecto, en cumplimiento de nuestras Regla. Y, conocido es que, en todo proceso electoral, debe haber un “programa electoral”. Pues bien recapacitando sobre este extremo, advierto que no hemos tenido que explicar programa electoral alguno, pero, igualmente, es que ningún hermano nos lo ha demandado. Esto, desde un punto de vista algo egoísta, lo reconozco, tiene una lectura muy positiva, y es que los hermanos de la Vera Cruz, han depositado tanta confianza en esta nueva Junta de Oficiales, que han entendido que van a trabajar por la Hermandad y para ella. Pero, además, tiene otra lectura de notable responsabilidad, y es el grandísimo compromiso que adquirimos para no fallar a los hermanos que tanto crédito, sin condicionante alguno, han depositado en nosotros.

Pero, insistiendo en el programa electoral y razonando sobre el mismo, evidentemente, que sí hemos tenido siempre presente cual es nuestro “programa”, y que el mismo lo podemos reducir en un solo concepto: ¡¡¡CONTINUIDAD!!! Pero no entendida, esta “continuidad”, como tener que hacer todos lo mismo y de la misma forma, sino continuidad en la mejora en la vida de hermandad, mejora en el esfuerzo en Caridad, en los Cultos, en la Formación, en la Juventud, especialmente en esta juventud crucera, que tradicionalmente tanto ha aportado a la Hermandad y que no solamente debe ser nuestro futuro, sino también el presente, pues una institución de esta naturaleza que no cuide, forme y encauce a los jóvenes hacia una vida cristiana y de vivencia de la Fe que profesamos, difícilmente tiene encaje en la Iglesia universal y por ende en esta de Sevilla que nos acoge. Y, por supuesto, la continuidad también debe manifestarse en el amor a la Vera Cruz, como símbolo del misterio cristiano redentor, elegido por Cristo para morir por todos nosotros, sencillamente y magnánimamente, para salvarnos.

Aprovecho esta ocasión para insistir, como hasta ahora se ha venido intentado transmitir, en las vivencias espirituales y sentido de hermandad que se disfrutan con la Misa que se celebra semanalmente, todos los jueves del año. Es un obsequio inmaterial que recomiendo a todos los hermanos que no dejen de recibirlo. Si asistís a esta eucaristía, seguro que lo agradeceréis.

– Asimismo, considero congruente, en estas letras, agradecer en nombre de la Hermandad, el trabajo, la dedicación, el denuedo, el empuje, el entusiasmo y el amor a ésta, que nuestro Hermano Mayor saliente, Pepe Cristóbal, ha dispuesto durante este período que acaba de concluir. A buen seguro, que cualquier decisión de las adoptadas durante todo este ciclo, lo ha sido pensando que era lo mejor para la Hermandad.

– Por último, os pido a todos los hermanos que nos ayudéis, que os involucréis, creo que es necesario. La Hermandad no es de la Junta de Oficiales, es de todos los hermanos y la colaboración de todos es fundamental e imprescindible. A la Junta de Oficiales y al Hermano Mayor, les toca tomar decisiones, y en muchas ocasiones nos equivocaremos, y si es menester, por supuesto que rectificaremos, y por esa razón, ya de antemano os pedimos perdón de todo corazón, pero tened la seguridad de que todo acuerdo, toda determinación que se adopte, será siempre en el convencimiento más absoluto que lo que humildemente hagamos, es lo más beneficioso para nuestra Hermandad.

– Sólo nos queda instaros a seguir teniendo presente en vuestras oraciones a nuestros Sagrados Titulares, el Santísimo Cristo de la Vera Cruz y a su bendita Madre la Santísima Virgen de las Tristezas, a la Hermandad y a esta Junta de Oficiales, para que nos guíen y nos amparen en el camino que acabamos de iniciar, y que, por supuesto, nos tenéis a todos a vuestra disposición para cualquier asunto en el que consideréis que podemos ayudaros.

A todos, paz y bien.

 

José Manuel Berjano Arenado

Hermano Mayor