Como ya es conocido por mucho de los hermanos y sobre todo gracias a la publicación de sus investigaciones en nuestro archivo histórico de la historiadora Dª Concepción Alvarez Moro y del catedrático de Historia Medieval de la Universidad de Sevilla y hermano nuestro D. José Sánchez Herrero, en el funesto siglo XIX para la historia de nuestra hermandad, dónde aparte de la crisis general que afectó en mayor o menor medida a todas las cofradías sevillanas, la nuestra sufrió además las consecuencias del atraco y expoliación de las tropas francesas y la incomprensión siendo cautos de alguna orden religiosa instalada por regalo de la Archidiócesis de Sevilla en la iglesia de San Alberto.

Además la Vera-Cruz tenía patrimonio y bienes destinados en su mayor parte a obras benéficas y de caridad. Éramos golosos para los que solo veían en nuestra hermandad una oportunidad de redimir sus famélicas cuentas corrientes. ¿Cómo pudo languidecer en apenas seis o siete décadas la cofradía que había sido santo y seña de Sevilla durante siglos y a la que llegaron a pertenecer los miembros de las familias más ilustres de nuestra ciudad?.

Pues con muchísimo esfuerzo por parte de todos los hermanos  y  con el desvelo y constancia de nuestros hermanos Javier Fal-Conde Macías y Pepín Vázquez Ceballos al frente de una comisión delegada, que creyó en ellos y que les acompañó en este quehacer.

Todo comienza en el año 1.983 cuando en Cabildo General se acuerda comprar más metros  en el bajo del edifico que se estaba construyendo anexo a nuestra capilla para añadir a los 90 mts que ya teníamos, fruto de la permuta con el promotor de esa obra por la antigua casa de nuestro capillé que daba a la calle Baños.

En Cabildo General  Extraordinario celebrado el 23/3/84, se acuerda constituir una Comisión pro-casa hermandad dirigida por Javier Fal-Conde y Pepín Vázquez.

Cristo de ValmasedaY no debo incluir en el título de este artículo al Stmo. Cristo de la Vera-Cruz de la hermandad de Sevilla porque lo que a continuación escribo no dejan de ser meras especulaciones de un humilde lego en la materia relacionada con el arte en la escultura.

Pero si quiero compartir algo que desde hace tiempo me ronda y que nada tiene que ver con un interés por descubrir o acercarme siquiera al autor de la excelsa imagen de nuestro Santísimo Cristo.

Es más como “talla de autor anónimo” considero que aún nos acerca más a El. Sería aquello del encanto de lo desconocido.

Han sido muchas las ocasiones que bien en escritos o en conversaciones con expertos en la materia he escuchado o leído algunas teorías sobre el autor de nuestra venerada imagen.

Y como soy muy curioso, a la que he podido me he acercado a “fisgonear” y ver lo que pillaba.

Así no perdí la oportunidad de visitar en Arcos de la Frontera la capilla donde se encuentra el soberbio crucificado del Santísimo Cristo de la Vera Cruz que en 1545 tallara el escultor Antón Vázquez. El más antiguo documentado de cuantos existen con esta advocación y una auténtica maravilla que recomiendo no se pierdan si tienen la oportunidad.

Pero a mi no me acercó ni en mucho ni en poco a nuestro Titular. Lo siento por los que lo tienen claro, pero alguna pista más me han de dar.

iasambleaEl día 22 de Septiembre de 1968, siendo Hermano Mayor de nuestra hermandad D.Antonio Soto Cartaya, se celebró la I Asamblea de Hermandades de la Vera-Cruz que dio lugar a la constitución de la Confraternidad que hoy conocemos.

Tuvo un trabajo preliminar muy minucioso y perfectamente ordenado por una Comisión organizadora compuesta en sus cargos de Presidencia, Secretaría y Tesorería por la hermandad de Sevilla (Antonio Soto Cartaya, Javier Fal-Conde y Juan Collantes), siendo vocales de la misma representantes de las hermandades de Huelva, Dos Hermanas, Rota, San Fernando y Burguillos del Cerro.

Como parte de los trabajos previos el Director Espiritual de la hermandad de Sevilla, D D. José Sebastián y Bandarán envió en el mes de junio de dicho año una carta a todos los párrocos de la diócesis (entonces comprendía Sevilla y Huelva) donde anunciaba la asamblea y su objetivo y le acompañaba de un cuestionario para que se lo devolviesen relleno con los datos de posibles hermandades de Vera Cruz  que hubiesen en esas parroquias.

Hubo visitas previas por parte de la comisión al obispo de Huelva, Monseñor Garcia Lahiguera, al cardenal de la Archidiócesis, Monseñor Bueno Monreal y al alcalde de Sevilla, señor Moreno de la Cova, a los que anticiparon tanto el programa de actos como las intenciones de la Asamblea.

Se comenzó con la Santa Misa oficiada por el propio Dr. Bueno Monreal a quien acompañó en el altar D. José Sebastián y Bandarán, el director espiritual de la hermandad de Huelva D.José García González, nuestro hermano y párroco de San Antonio María Claret D.Antonio Cano y el Superior de San Buenaventura, Fray Ignacio Sáenz.

escrituraAunque existen datos históricos de la propiedad y ocupación de todo el complejo formado por los baños de la Reina Mora, transformados en convento del que formaba parte la capilla del Dulce Nombre de Jesús, por las lagunas de datos que hay en algunos periodos y las diferencias entre distintos autores que también se dan,  voy a partir en este artículo de una fecha concreta,  el 12 de Mayo de 1.837.

En esa fecha nuestra capilla formaba parte del convento de la comunidad de clausura de las Madres Agustinas que tres siglos antes  (1.551) se establecieron con el fin de crear una casa de acogida de “mujeres arrepentidas”. (Ortíz de Zúñiga y Alonso Morgado).

A lo largo de estos tres siglos esta comunidad de Madres Agustinas continuó con la propiedad del convento, aunque poco a poco fue entrando en decadencia.

Con el decreto de desamortización de Méndizabal (12/05/1837) la propiedad se la exclaustraron a estas monjas,  trasladándose por tal motivo al convento de San Leandro, perteneciente a la misma comunidad.(Álvarez Benavides).

El edifico de los baños se destina entonces a casa de vecinos, excepto la capilla que continuó abierta al culto hasta que fue clausurada por las Juntas Revolucionarias en 1.868.

La capilla permanece cerrada hasta 1.870.

cruzLa cruz de madera con su cordón verde y negro que nos identifica como señal de pertenencia a la hermandad de la Vera Cruz, se incorporó a nuestra historia hace poco más de cincuenta años.

Más concretamente la primera vez que alguien solicita que nos identifiquemos con esta cruz y cordón fue en un cabildo celebrado el 27 de febrero de 1.962, siendo Hermano Mayor D. Fernando Fernández y lo hizo el que era su Teniente de Hermano Mayor,  D. Antonio Castro.

Propuso al cabildo la necesidad de que los hermanos de la Vera Cruz se identificasen con una “cruz sencilla” al modo que el resto de cofradías hacía con sus medallas.

CristoenMisiones1965En estos días del mes de Enero se cumplen CINCUENTA años de que el Cardenal Bueno Monreal promocionara en Sevilla una iniciativa con claros fines de catequesis, destinada a llevar a los centros misionales de los barrios periféricos y del extraradio las imágenes titulares de nuestras cofradías que se habían ofrecido a colaborar y de esa forma acercar su devoción a los vecinos de los mismos.

Los que se denominó como Santas Misiones o Misiones Generales del año 1.965 fue sin duda no solo un gran éxito de organización si no que además cumplió sobradamente lo fines evangélicos para los que habían sido ideadas.

Aproximadamente una treintena de hermandades colaboraron con las mismas bajo el lema “Dios quiere hablarte..óyelo”  que reflejaba el cartel que Antonio Milla realizó para anunciarlas.

vQueridos hermanos, os cuento algo que ocurrió en 1954.

Como sabéis la devoción a la Vera Cruz fue llevada por frailes franciscanos que acompañaron a los primeros conquistadores al Nuevo Mundo.

Así cuando Hernán Cortés funda la ciudad que llamaría de Veracruz un viernes santo del año 1526, eligió el nombre sin dudas influido por franciscanos que procedentes del convento Casa Grande de Sevilla le acompañaban en la expedición.

Por esa vinculación de nuestra ciudad con aquella gesta y sobre todo por el especial interés que puso en ello el cura mejicano, D. Roberto González Padilla que era el capellán de la plaza de toros de la capital mejicana, la famosa Monumental, en el año 1954 el entonces denominado Instituto de Cultura Hispánica decidió encargarle un cuadro con una copia exacta de nuestra imagen al entonces profesor de la Escuela de Bellas Artes “Santa Isabel de Hungría”, D. Sebastián García Vázquez (La Puebla de Guzmán, Huelva, 1904-1989). Este profesor y pintor fue académico de número de la Academia de Bellas Artes de Sevilla, medalla de oro del Ateneo y le fue otorgada la Gran Cruz de  la Orden de Alfonso X el Sabio.