El Grupo de Oración de nuestra Hermandad, al que pertenecía Lydia Inglis, estaba en la semana que ella falleció meditando sobre el Padrenuestro.

Como ella no se encontraba bien, ni con fuerzas como para asistir a la reunión del grupo, remitió esta reflexión que exponemos sobre la oración por excelencia.

El Hermano Mayor

Sevilla, 18 de febrero de 2011

Querido grupo de oración:

Después de la carta que os envié el otro día me he estado acordando de que uno de los temas principales que íbamos a tratar en estos días era el Padre Nuestro. Por eso he pensado que me gustaría compartir con vosotros el que yo rezo en mis días de guardia.

PADRE NUESTRO

Que estás en los cielos

Y en la tierra y a nuestro lado, llenándolo todo.

Santificado sea Tu Nombre

Que es sinónimo de alegría y de Verdad. Por eso nos entristecemos cuando renegamos de Él.

Venga a nosotros Tu Reino

E ilumínanos para que lo vayamos construyendo en este mundo terrenal, anunciándolo a todos nuestros hermanos.

Hágase Tu Voluntad así en la tierra como en el cielo,

Concediéndonos el don de descubrirla, el valor de aceptarla y la humildad de obedecerla.

Danos hoy nuestro pan de cada día

Para poder compartirlo. No permitas que a uno sólo de nuestros hermanos le neguemos el acceso a la salud, a la educación, a la justicia o a Tu Amor.

Perdona nuestras ofensas

Enseñándonos a reconocerlas para ser conscientes de ellas y que podamos arrepentimos sinceramente.

Como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden,

Imitando Tu Infinita Bondad, para así traer Tu Paz con nosotros.

No nos dejes caer en la tentación

Porque somos débiles y necesitamos de Tu Espíritu.

Y líbranos del mal

Dándonos energía y fuerza para seguir el camino del bien que nos ha marcado Tu Hijo Jesús.


Amén.
Lydia Inglis Redondo

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