El Hermano Mayor y Junta de Oficiales de la Hermandad de la Santísima Vera Cruz de Sevilla con motivo de la apertura del Sínodo sobre La Familia que con carácter extraordinario ha convocado Su Santidad el Papa Francisco y atendiendo a los momentos difíciles que estamos viviendo para que el origen de las mismas, las personas nacidas del amor de un matrimonio,  sea reconocido como algo incuestionable por nuestros gobernantes queremos proclamar que:

La única ley posible es la que protege la vida desde el mismo momento de su concepción.

La única ley posible es la que promueve una educación en todos los ámbitos contra el aborto y a favor de la vida.

La única ley posible es que establece ayudas para la maternidad y programas de integración.

La única ley posible es la que fomenta el desarrollo del amor de una pareja para la creación de una familia.

No puede haber leyes que legitimen la eliminación de una vida humana.

Reclamamos de nuestros gobernantes que no nos dejen tirados en la cuneta en favor de unos supuestos intereses políticos que nada tienen que ver con lo que realmente importa y que no es otra cosa que la vida humana.

Por todo ello pedimos a todos los hermanos y devotos de la Vera Cruz una oración ante nuestros Titulares para que se imponga la razón a los interese políticos y en favor de la vida de la persona más desprotegida, el concebido y no nacido.

Y para que las madres en situación difícil por el nacimiento de sus hijos encuentren la luz y el apoyo necesario para una vida digna y que puedan criar y educar a sus hijos con los apoyos necesarios por parte de las administraciones públicas y de las asociaciones de Iglesia.

Paz y Bien

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Evangelio del dia

Evangelio y Lecturas de la Misa del Dia - Liturgia Diaria

  • Lectura Misa del Dia Miércoles Junio 28 2017

    MIERCOLES: DE XII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

    Génesis: 15, 1-12. 17-18

    Abram creyó lo que el Señor le decía y, por esa fe, el Señor lo tuvo por justo, e hizo una alianza con él.

    En aquel tiempo, el Señor se le apareció a Abram y le dijo: "No temas, Abram. Yo soy tu protector, y tu recompensa será muy grande". Abram le respondió: "Señor, Señor mío, ¿qué me vas a poder dar, puesto que voy a morir sin hijos? Ya que no me has dado descendientes, un criado de mi casa será mi heredero".

    Pero el Señor le dijo: "Ése no será tu heredero, sino uno que saldrá de tus entrañas". Y haciéndolo salir de la casa, le dijo: "Mira el cielo y cuenta las estrellas, si puedes". Luego añadió: "Así será tu descendencia". Abram creyó lo que el Señor le decía y, por esa fe, el Señor lo tuvo por justo.

    Entonces le dijo: "Yo soy el Señor, el que te sacó de Ur, ciudad de los caldeos, para entregarte en posesión esta tierra". Abram replicó: "Señor Dios, ¿cómo sabré que voy a poseerla?". Dios le dijo: "Tráeme una ternera, una cabra y un carnero, todos de tres años; una tórtola y un pichón".

    Tomó Abram aquellos animales, los partió por la mitad y puso las mitades una enfrente de la otra, pero no partió las aves. Pronto comenzaron los buitres a descender sobre los cadáveres y Abram los ahuyentaba.

    Estando ya para ponerse el sol, Abram cayó en un profundo letargo, y un terror intenso y misterioso se apoderó de él. Cuando se puso el sol, hubo densa oscuridad y sucedió que un brasero humeante y una antorcha encendida, pasaron por entre aquellos animales partidos.

    De esta manera hizo el Señor, aquel día, una alianza con Abram, diciendo:
    "A tus descendientes doy esta tierra, desde el río de Egipto hasta el gran río Éufrates".

    Del salmo 104

    El Señor nunca olvida sus promesas.

    Aclamen al Señor y denle gracias, canten sus maravillas a los pueblos. Entonen en su honor himnos y cantos y celebren sus portentos. R/.

    Del nombre del Señor enorgullézcanse y siéntase feliz el que lo busca. Recurran al Señor y a su poder, y a su presencia acudan. R/.

    Descendientes de Abraham, su servidor; estirpe de Jacob, su predilecto, escuchen: el Señor es nuestro Dios y gobiernan la tierra sus decretos. R/.

    Ni aunque transcurran mil generaciones, se olvidará el Señor de sus promesas, de la alianza pactada con Abraham, del juramento a Isaac, que un día le hiciera. R/.

    San Mateo: 7, 15-20

    Por sus frutos los conocerán

    En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Cuidado con los falsos profetas. Se acercan a ustedes disfrazados de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conocerán. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los cardos?

    Todo árbol bueno da frutos buenos y el árbol malo da frutos malos. Un árbol bueno no puede producir frutos malos y un árbol malo no puede producir frutos buenos. Todo árbol que no produce frutos buenos es cortado y arrojado al fuego. Así que por sus frutos los conocerán".